Ginebra con té, o cómo darle una última vuelta de tuerca al cóctel de moda

In Tragos de moda

En algunas cadenas de supermercados se pueden comprar tés que infusionan en frío.

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tea tónicLas tres cajas que veis en la imagen contienen tres variedades de té aromático que infusiona en frío, es decir, que no requieren que el agua esté caliente para hacer su trabajo. Se pueden comprar en cualquier cadena de supermercado media, de tipo Alcampo o Carrefour, por un precio ligeramente superior al del té convencional. ¿Y para qué sirven? Pues, entre otras cosas, para preparar un tea-tonic, que viene a ser la última vuelta de tuerca que se ha ideado para seguir explotando el tirón que lleva experimentando desde hace dos años el popular gin-tonic. De hecho pensábamos que iba a convertirse en la bebida de moda del pasado verano. Primero porque desde principios de 2011 empezó a llegar (eso sí, con cuentagotas) esta curiosa forma de mezclar la ginebra y el té a España de la mano de ciertos locales de coctelería. En enero el tea-tonic ya estaba plenamente integrado en la carta de algunos de ellos, como el Detroit Café, el Loft 39 o el Bristol Bar en Madrid. En Barcelona también era referencia en Twist, Cooler y el Hotel Majestic, por citar algunos casos. Poco a poco el tea-tonic fue expandiéndose incluso fuera del circuito profesional de la restauración y antes del verano encontrar bolsitas de té que infusionan en frío en los establecimientos comerciales dejó de ser misión imposible.

La disponibilidad del té que infusiona en frío era el primero de los factores por los que pensábamos que el tea-tonic sería la bebida de moda durante el verano de 2011. El segundo factor que nos invitaba a pensar que sería así era el nivel de saturación al que había llegado el gin-tónic. La primera novedad del new age que ha vivido esta bebida fue la sustitución del clásico limón por una rodaja de pepino -una moda importada de Inglaterra, donde los pepinos no son tan dulces como los cultivados en España y pegan más con una ginebra estándar-. Después llegó la multiplicidad de marcas y tipos de ginebra y, más tarde, la aromatización de éstas durante el servicio de preparación de la copa. Que si unas pegan más con romero, otras con regaliz, a unas les va el pomelo, a otras los frutos del bosque… El caso es que justo antes del verano parecía que estaba todo inventado en el universo del gin-tónic. ¿Qué faltaba por innovar? ¿Acaso añadirle hielos de sabores? Y en ese escenario fue donde apareció el tea-tonic, una original manera de darle una nueva vuelta de tuerca al combinado de moda, con un toque refrescante para el verano. Además, el abanico de posibilidades se ampliaba, dado que los tés que infusionan en frío se comercializan en múltiples variedades: con aromas de lima, de menta, de frutas del bosque… Así, las posibilidades de combinación entre distintos tés y distintas ginebras era cuanto menos atractiva.

Había un tercer factor para convertir el tea-tonic en la bebida de moda del verano: la facilidad con la que se prepara. No añade ningún elemento de complejidad a la elaboración del gin-tonic clásico. En este caso se trata de servir la ginebra elegida en la copa, introducir la bolsita de té más adecuada, dejar que infusione durante un minuto, extraerla y añadir el hielo y la tónica. En este video de Tanquera NºTen se muestra el proceso.

Y aún hay un cuarto elemento atractivo para que el público se enganche al tea-tonic: el aspecto visual de la copa. El té no sólo aporta aroma al resultado final, sino también color, con llamativos tonos rosas, rojos, verdes o amarillos. A la izquierda podéis ver un ejemplo de un tea-tonic elaborado con ginebra Tanns y té aromatizado con frutas del bosque. En teoría, dado que el té ya aromatiza de por sí el combinado, no es necesario añadirle ningún elemento más a la copa. La ventaja que tiene esto es que evitamos que nos sirvan un huerto con el combinado, como sucede en algunos locales, donde para beber el gin-tonic hay que sortear un mar de ramas, hojas y frutos. A pesar de ello, no está de más probar distintos resultados añadiendo ligeros elementos decorativos, como trozos de cáscara de cítricos o pequeños pinchos ensartados en frambuesas y frutos pequeños, sin llegar al extremo. Cuestión de gustos.

El caso es que el tea-tonic, que lo tenía todo para ser la próxima bebida de moda el pasado verano, no ha alcanzado el tirón que le presuponíamos. Sin embargo, el gin-tonic ya ha llegado a su punto de saturación máximo y corre el riesgo de perder su estatus como combinado favorito de los españoles. Por eso desde aquí pensamos que el tea-tonic tiene muchas posibilidades de irrumpir con fuerza la próxima primavera. A no ser que a lo largo del invierno la ginebra sea adelantada por la derecha por el vodka. Porque estamos convencidos de que a medio plazo el vodka será el próximo destilado de moda. Cada vez llegan al mercado variedades a cuál más pintoresca (próximamente dedicaremos un artículo al Bacon Vodka, que por raro que suene es exactamente lo que dice su nombre) y cuenta, al igual que la ginebra, con un amplio abanico de opciones de aromatización y combinación. Además, las marcas están sacando sabores más ligeros que puedan llegar al gran público. Quizás mañana sea hora de pedir un vodka-tonic, pero hoy disfrutemos del potencial que la infusión en frío le da al tea-tonic.

 

 

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